Nada de cuentas ni descargas. Abres, juegas. Unos son para ti solo, otros para dos en la misma computadora, y los grandes tienen salas para invitar a quien quieras.
Dos paletas, una bola y nada más. Contra la máquina o contra quien esté a tu lado.
El clásico de siempre. Crece, no te muerdas la cola y no choques con la pared.
Encuentra los pares. Solo contra el reloj, o por turnos con alguien más.
El gato de toda la vida, con una máquina que no perdona si la pones en difícil.